PORTADA AAA058

Editorial: Juntando voluntades      
Gustavo Luis Moré / Ramón Gutiérrez

CARIBBEANA
Panorama: Trazos en el mar: Guillermo González Arquitecto de la modernidad dominicana   
Silvia Arango / Gustavo Luis Moré
Panorama: AAA Pro_File 07:  «Los Caro», Tres generaciones de Arquitectura, Urbanismo y Construcción / Itinerario de un arquitecto humanista
Gustavo Luis Moré / Alex Martínez Suárez
Biblioteca: Publicaciones Recientes      
Lorena Tezanos Toral

SAL XVI, SANTO DOMINGO: PONENCIAS
Reseña general: XVI Seminario de Arquitectura Latinoamericana SAL 2015  
Mizoocky Mota
Discurso: Discurso de apertura SAL 2015     
Miguel Fiallo Calderón
Ponencia: Heterotopías    
Mario Sabugo
Ponencia: Denominando    
Silvia Arango
Ponencia: Reflexiones sobre la heterotopía: siete tesis sobre la arquitectura panameña  
Eduardo Tejeira Davis
Ponencia: Arquitectura y naturaleza en el habitat del Caribe mexicano    
Louise Noelle
Ponencia: Benacerraf & Gómez: obras en Caracas, Venezuela  
Hannia Gómez
Ponencia: Finding the centre: locating Caribbean architectural practice      
Mark Raymond
Ponencia: Arcadia y el [des]encanto de la máquina tropical         
María Isabel Oliver
Panorama: Premios América SAL XVI 2015 / Premios Gran Caribe      
AAA / Omar Rancier
Premio América Teoría y Crítica: CARIMOS: el archipiélago del mar patrimonial      
Eugenio Pérez Montás
Premio América Teoría y Crítica: Poema a Santo Domingo     
Jorge Ramos

SAL XVI, SANTO DOMINGO: PROYECTOS Y OBRAS
Aulario, Universidad Ricardo Palma, Lima, Perú / Casa Díaz, Antioquía, Lima / Casa en Caleta, Playa Misterios / Casa G, Playa Barrancadero / Casa Torres Llosa / Casa Awapara    
Juvenal Baracco
Edificio de negocios y autobanco, Escazú, San José, Costa Rica / Edificio de facultades, Universidad Iberoamericana, San José, Costa Rica    
Bruno Stagno, Premio América a Obra SAL XVI / Pietro Stagno
Centro para invidentes y débiles visuales, México, D.F. / Escuela de Artes Plásticas, Oaxaca / Campamento de Edificios Públicos, México, D.F.          
Taller de Arquitectura, Mauricio Rocha
Guarumos, casa y funicular, Puntarenas, Costa Rica / Casa Indios Desnudos, Península Papagayo / Casa Ron Ron, Costa Rica        
Víctor Cañas
Casa SaLo, Punta Lorenzo, Panamá / Casa Bovarnick-Castro, El Copé, Panamá / Casa Bermingham-Longwater, Gamboa, Panamá      
Patrick Dillon, ENSITU, S.A.
Delpin House, Puerto Rico / El Blok Hotel, Vieques, Puerto Rico / Therapeutic Pools, Escuela La Esperanza, San Juan, Puerto Rico Fuster + Architects
Parque Luis Muñoz Marín, San Juan de Puerto Rico     
Andrés Mignucci Arquitectos / Texto: María Isabel Oliver
I.U.F.M. de Guyane / Marie annexe de Maripasoula, antenne du Parc Amazonien de Guyane et bureau de poste a Taluhwen / Maison de la Reserve Naturalle des Marais de Kaw-Roura                                                                                                                                                                Jungle Architecture Group, Franck Brasselet
Etude pour une eglise, ville de Goyave, Guadeloupe  
Emile Romney, Pile et Face
Campus Ecopark, Universidad Las Américas, Quito, Ecuador  
Eliash Arquitectos
Plaza Mirador Pablo Neruda, Santiago, Chile
Carlos Martner, Humberto Eliash
Clínica Centro Diagnóstico Docente, R. D. / Casas «Y» y «H», Los Establos, Cap Cana, R.D.
José Horacio Marranzini, Alejandro Marranzini
Palabras finales SAL XVI, Santo Domingo
Omar Rancier

Editrial: Juntando voluntades
Gustavo Luis Moré / Ramón Gutiérrez

Esta edición de AAA058 ha sido dedicada a reseñar el XVI Seminario de Arquitectura Latinoamericana, celebrado en la República Dominicana a inicios del mes de noviembre del pasado año 2015, y organizado por un consorcio de instituciones, liderado por la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU) y la revista Archivos de Arquitectura Antillana (AAA), en el que participaron también la Universidad Central del Este (UCE) y la Universidad Iberoamericana (UNIBE); contó además con la colaboración de la PUCMM, la Sociedad de Arquitectos de la República Dominicana, la Fundación Erwin Walter Palm, e innumerables colegas y patrocinadores privados. El evento, desarrollado durante una semana completa en la que la sede fue desplazada entre la UNPHU, UNIBE y la UCE, logró una convocatoria extraordinaria de estudiantes y profesionales locales, quienes acudieron masivamente a compartir las conferencias de renombrados visitantes extranjeros y un grupo selecto de profesionales dominicanos, tanto del área privada como del sector público, cuyos proyectos en curso más significativos fueron presentados en una sesión especial desarrollada en San Pedro de Macorís.

AAA058 ha resumido una muestra —incompleta pero significativa—, de las ponencias teóricas y las presentaciones de obras de muchos de los actores del programa. Incluímos de manera especial a los cuatro arquitectos elegidos como recipientes del Premio América: Jorge Ramos (Argentina) y Eugenio Pérez Montás (R.D.) galardonados en Teoría e Historia, y Juvenal Baracco (Perú) y Bruno Stagno (Costa Rica), premiados como diseñadores. La edición incluye además reseñas de dos publicaciones de gran relevancia en el panorama local, y de los eventos que le dieron cabida: en primer lugar, el lanzamiento del libro Trazos en el mar: Guillermo González Arquitecto de la modernidad dominicana, patrocinado por el Banco Popular Dominicano; y el de AAA/ Pro_File 07, dedicado a «Los Caro: tres generaciones de arquitectura, urbanismo y construcción». Este último fue puesto en circulación como parte del programa de eventos de la muestra organizada por el Centro Cultural de España en la República Dominicana, titulado José Antonio Caro Álvarez: itinerario de un arquitecto humanista.

Incluímos en este editorial, las palabras especialmente escritas para la edición por el Arq. Ramón Gutiérrez, fundador de los SAL y uno de sus espíritus más solidarios.

Juntando voluntades: SAL Santo Domingo
Ramón Gutiérrez

En el año 2000 el Seminario de Arquitectura Latinoamericana (SAL) se reunió en San Juan de Puerto Rico para articular el diálogo con el Caribe en una reunión memorable que integró nuevas voces y pensamientos. Quince años después, los colegas y amigos de la República Dominicana, impulsados por las universidades reiteraron la gestación del espacio del diálogo de las periferias del archipiélago.

Lo hicieron en la convicción de que todo el continente es un archipiélago de realidades locales y regionales que remiten justamente a esta nueva instancia de un mundo americano sin fronteras, horizonte esperanzado de una Patria Grande que el siglo XIX fue desvaneciendo. Un archipiélago es más que una sumatoria, implica que cada esquirla se testimonia a sí misma pero también pertenece a un sistema y por ende su presencia afecta al conjunto de sus integrantes. El Caribe, las Guayanas y las Antillas nos brindan a los americanos la indudable riqueza de la diversidad cultural en nuestro espacio americano predominantemente de origen hispano-lusitano.

Cuando pensamos en patrimonio e identidad, buscamos muchas veces fortalecer lo local sobre una dimensión globalizadora que puede sumergirnos en una abstracción conformada sobre la base de valores que nos son ajenos o que no son relevantes para nosotros. Esto ha sucedido con lecturas que no han interpretado que nuestro archipiélago americano tiene múltiples facetas que no perturban la identidad, porque justamente hay pluralidad de identidades y, además, la identidad se va construyendo permanentemente articulando lo fragmentado o potenciando nuevas alternativas. Lo diverso no perturba la identidad, la enriquece si sabemos tener la voluntad de construir conjuntamente.

Hemos planteado la necesidad de nuevas miradas desde el patrimonio americano, con valores que testimonien estas múltiples realidades. Hemos propiciado la fusión de las Convenciones de Patrimonio Cultural-Natural, de lo inmaterial y de la Diversidad Cultural en una única Convención del Patrimonio de UNESCO que atienda inteligentemente nuestras declaratorias y genere las herramientas de actuación adecuadas.

Es preciso admitir que buena parte del patrimonio material declarado por gobiernos y la propia UNESCO tienen su fundamentación, no en las calidades artísticas y funcionales de los edificios, sino en los acontecimientos inmateriales (históricos o culturales) que sucedieron en ellos. Es preciso señalar a la UNESCO que no debe continuarse en declaratorias que sean sumatorias de conjuntos individuales sino que deben reconocer el sistema al cual pertenecen. Las declaratorias de Ouro Preto, Mariana, Diamantina, deberían verse en el contexto de territorio minero del Brasil involucrando a Tiradentes, Congonhas y otros lugares precisos. Lo propio debería hacerse con los conjuntos de los treinta pueblos de las misiones jesuíticas de guaraníes o los de Chiquitos. La escala del «patrimonio territorial» es clave para entender el proceso americano.

Todo sería más razonable si fuéramos capaces de diferenciar la noción de «bien cultural» del concepto de «patrimonio». El primero es aquel bien que los técnicos o especialistas pueden distinguir y sugerir proteger por sus valores intrínsecos. Sin embargo, ese «bien cultural» será efectivamente patrimonio cuando la comunidad a la cual pertenece se apropie de él y actúe atendiendo a su preservación. El concepto de patrimonio implica imprescindiblemente la participación activa de la comunidad en el rescate y mantenimiento del bien. La acción del Estado y la privada ayudará a la vez a que los bienes culturales encuentren la tutela y la gestión adecuada, atendiendo siempre a la idea de que «el patrimonio debe ganarse la vida».

Es preciso también que nuestro archipiélago americano revise los conceptos tradicionales de «autenticidad» y de «valor universal» para ajustarlos a nuestras propias realidades culturales. También discutir a fondo las políticas de «centros históricos» y la necesidad de aceptar que toda la ciudad es «histórica» con lo cual las medidas de acción patrimonial deben también atender a las realidades de las comunidades barriales al mismo tiempo que traten de evitar el vaciamiento de los centros históricos en función del comercio turístico.

El SAL volvió a encontrar su espacio en Santo Domingo y en San Pedro de Macorís, convocó a nuevas voces y a atentos oyentes, reunió algo que ya es tradicional en el SAL, la voluntad de estar y participar de muchos colegas de distintos países que entienden que están ante un movimiento que aportará renovadas ideas y propuestas para mejorar la arquitectura y el urbanismo de nuestro archipiélago americano. Se nos volverá a decir que somos un grupo de amigos y tienen razón, somos muy amigos y además desde hace más de 35 años, juntando voluntades, seguimos incorporando nuevos amigos. En definitiva, una virtud.

AAA058 XVI Seminario de Arquitectura Latinoamericana

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