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TAPA-N5

 

El N5 de la revista fue dedicado al concepto de paisaje entendiéndolo como complejo, polisémico, transdisiciplinario y multiescalar  y en las últimas décadas, indagado como camino alternativo para pensar las relaciones entre los artefactos humanos y la naturaleza. Como se expresa en el editorial, Paisaje y Territorio aparecen como nociones contrapuestas o complementarias: el paisaje es realidad percibida y manifestación de las interacciones entre elementos físicos y habitantes mientras el territorio es social, es político y es lugar dela intervención técnica. Al mismo tiempo, apelando a V. Gregotti, se atribuye a la arquitectura un doble rol, o dos campos concretos de trabajo. Uno descriptivo, en el que debe recurrir necesariamente a otras disciplinas, pero que tiene un aspecto propio, el de la arquitectura como descripción técnica de un “espacio circundante” y un segundo campo en el que la arquitectura se independiza como disciplina proyectual. Desde estas afirmaciones, “paisaje” es utilizado como una cualificación que define la forma y el uso-en el sentido de fruición y goce- de una porción del espacio terrestre, que enriquece la acepción del término territorio al hacer prevalecer en él los aspectos funcionales-productivos y político-jurisdiccionales, y la de ambiente, donde prevalecen los aspectos ecológicos. El paisaje aparece entonces como el resultado de modificaciones del ambiente operadas en función del uso de los recursos del territorio y permite apreciar cómo se lo puede usar, imaginando o proyectando su uso de maneras diversas. Son estas condiciones de uso y de forma que no son meramente utilitarias sino que admiten valoraciones estéticas, a la vez que proveen interpretaciones estructurales, las que introducen su condición de objeto de reflexión por parte de la arquitectura.   06. Presentación | Gustavo A. Carabajal 08. Editorial | Isabel Martínez de San Vicente 12. Sobre la pedagogía | Alvaro Siza 16. Paisaje, paisaje rioplatense, paisaje fluvial: reflexiones autobiográficas |Graciela Silvestri por Daniela Cattaneo 24. Los paisajes y el proyecto territorial: nociones, metodologías y experiencias |Joaquín Sabate Bel por Alicia Novick 40. Crossing scales/Escalas cruzadas | David Hays por Ana Valderrama 56. Breve ensayo sobre el paisaje | Carlos Reboratti 62. Territorios expandidos de las memorias. Del solipsismo sensorial a la experiencia colectiva | Alejandra Buzaglo 72. Movimientos de tierra (Earthworks) | Mónica Bernabé 84. Dreams of  Patagonian Landscapes. Manufacturas en un gran territorio del Sur | Diego Capandeguy 96. Paisajes de pastoreo en la Puna de Atacama. Lugares, territorios y arquitecturas en Susques (provincia de Jujuy) | Jorge Tomasi 104. El paisaje del bajo Río Uruguay, huellas en el territorio | Mercedes Medina 114. El escenario de los grandes complejos agroindustriales – comerciales | André Munhoz de Argollo Ferrão 134. El paisaje productivo. Las marcas ganaderas en el sur rosarino |Nadia Jacob 148. Paisaje entre-ciudades. Transformaciones contemporáneas de la interfase urbano-rural | Cecilia Galimberti 160. Patrimonio rural y paisaje. Los espacios de transición urbano-rural, un llamado de atención | Ana María Cicchini / Graciela Baglione 168. Paisajes urbanos emergentes. De las crisis sistémicas a la era de las ciudades por el bien común |Víctor Franco López 180. El encuentro de dos vertientes en la conformación del paisaje urbano de Rosario (PUR) | Roberto De Gregorio/Anibal Moliné        

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“El enfoque de hábitat residencial se presenta en la dimensión físico–espacial en un paisaje de características antrópicas, resultado de la interrelación entre personas y estructuras urbano–territoriales, capaces de construir hitos en la vida individual y comunitaria. Esta capacidad depende de la valoración que dichos individuos hagan sobre el espacio construido, por lo cual la calidad de este último resulta fundamental en cuanto a la conformación de factores de agrado y significación. También, es un paisaje considerado como recurso. Forma parte del patrimonio de los individuos y de las sociedades, en sus diferentes niveles escalares, pues se trata de una construcción social, o quizás, una imagen mental con reconocimiento colectivo. Por una parte, imagen de la realidad y, por otra parte, la realidad misma, dos ámbitos complementarios del paisaje natural y construido.

El paisaje natural y construido no es sólo la huella de crecimientos económicos y desarrollos, sino que es el marco visual de criterios administrativos que influyen en el cómo manejar y conformar el territorio, principalmente el urbano. Esto se traduce en criterios de política pública, gestión y diseños, donde cada proyecto influye en la creación o desaparición de lugares, donde directamente hay un cambio físico de percepción frente a la imagen de la realidad o a la realidad misma.

Sin duda, las administraciones no están preparadas para hacer frente a las rápidas transformaciones que se asocian al siglo XXI –culturales, económicas, sociales y tecnológicas–. Aquellas han superado en velocidad a la capacidad de aprendizaje en la gestión del paisaje natural y construido y sus elementos en las poblaciones locales, permitiendo la pérdida de la valorización de riquezas visuales y genéticas que conforman los espacios donde se desarrolla la vida.

Actualmente la vida pública y cotidiana de las personas está dominada por actividades que en muchos casos las administraciones no dimensionan. Actividades que acompañan al desarrollo social y cultural de cada lugar, pero que a través del tiempo han evolucionado de tal manera que fuerzan al espacio a presentarse dinámico y diligente frente a estos cambios. Muchas de estas propuestas de crear e incentivar espacios “activos”, “seguros” y “sostenibles” se da por presiones, necesidades, intereses y actividades, que luego cambian el estilo de vida de las personas y sus propias demandas.”

(Extracto de Editorial por Mario Torres, académico INVI).

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